“Si las personas batallan contra el viento para llegar a donde quieren llegar, acaban frustradas y enfadadas.
Si las personas son como hojas y permiten que el viento les lleve a donde sopla, acabarán allí donde no quieren y se sentirán deprimidas.
Si las personas son como avestruces y esconden su cabeza en la arena para evitar el viento, acaban confusas y embarradas.
Las personas logran el control negociando las corrientes del viento y aprovechándolas”
Jeffrey Zeig (1985)
